
La neuropsicologa Kathleen Taylor nos explica cómo se produce la alineación del hombre maltratados y cómo podríamos poner freno a una situación que cuando se enquista tiene todos los visos de ser realmente difícil de reconducir a tiempo.
Según Taylor, la manipuladora aisla a su víctima, la aleja de sus seres queridos y de su entorno. Las creencias de la víctima, en principio, son las de siempre pero no hay nadie que las reafirme. Si la manipuladora además controla todo lo que la víctima ve, oye y piensa a través de mensajes repetidos, el aislamiento antes referido, etc..., entonces la identidad del sujeto se verá debilitada. Esto que suena tan terrorífico es bastante común en muchas parejas, ya que la mujer por sus carácterísticas Psicológicas y evolutivas posee un cerebro programado para el control de su hogar y su entorno familiar. No se trata de una actitud "premeditada", sino simplemente un modo adquirido evolutivamente para la supervivencia de su "camada". Aquí la víctima debe identificar las primeras señales y advertir a su pareja de que su familia y sus amigos son una parte esencial, al igual que ella, de su vida y que por tanto no aceptará renunciar al contacto de con ellos.
Bien, pues una vez la víctima está debilitada la maipuladora pone en duda las creencias de la víctima, le crea incertidumbre y por tanto estrés. Nuestro cerebro nos permite resistir a influencias externas, pero es muy vulnerable a situaciones prolongadas de intenso estrés, por lo que es fácil terminar cediendo. En estas circunstancias se bloquea la capacidad del cerebro de la víctima para pararse y pensar en lo que está pasando, sino que se produce una especie de "huida hacia delante". Por tanto si la víctima duda de sus creencias, necesita alternativas, el cerebro automáticamente busca alternativas...y allí está la manipuladora para ofrecerle nuevas creencias diseñadas a su gusto y forma.
El mensaje de la manipuladora será simple corto y constante y la víctima responderá a él sin pararse a pensar.
Identifica estas fases y ser conscientes de ellas supone sin duda un paso importante a la hora de frenar las consecuencias nefastas sobre el hombre. De por si el hombre tiene la condición de ceder y plegarse ante las exigencias de la mujer, de tal manera que transmite un sentimiento de culpabilidad en todo lo que hace. Ese sentimiento de culpabilidad a su vez es sinónimo de debilidad, y en ocasiones esta "debilidad" es aprovechada por sus parejas para hacerles daño psicológico y chantaje emocional.Creemos que hoy en día el 74% de los hombres sufren algún tipo de chantaje emocional por parte de sus parejas; depende de la capacidad de "negociación" de cada uno de ellos que ese chantaje sea anecdótico o se convierta en una fuente de futuros problemas de pareja.